11/6/14

[pasión contenida]


El otoño ha llegado.




La luna brilla sobre todas las cosas que te echan de menos.




El atardecer me trae a la mente
tu piel abierta y sincera
las pecas en braille del final de tu nuca
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Me araño los dedos,
intentando que te quedes dentro,
en la oscuridad que compartimos





































Ahora sé, que ninguna habitación albergara nuestro beso.
Ni secreta, ni sucia.






A veces me repito a mí misma
"es tan importante, porque ya no existe".


8/19/14

Sobre autoestima (cosas que he aprendido en los últimos 10 años)


Cuando era pequeña algunos niños de mi clase empezaron a meterse conmigo porque tenía el pelo rizado. El acoso llego a tal punto que mi madre a partir de entonces, se esmeraba cada día en planchármelo. Así durante años.

Un día en sexto curso, en una excursión al teatro, el chico más popular de la clase se sentó en el asiento de delante. En un momento dado se giro y me gritó "puaj, que horror de pecas, parece que tienes lentejas en la cara". Todos los niños lo escucharon y hubo carcajada general.
A partir de ese momento,  ya no se metían conmigo por mi pelo, sino por mis pecas.

 Por suerte  todo lo que me decían me daba igual. La gente que se metía conmigo no me gustaba, y lo último que quería hacer era gustarles yo a ellos.
Descubrí que la gente que quiere meterse contigo, siempre encontrara una excusa para hacerlo.
Hay un dicho que dice "puedes ser el melocotón más dulce, carnoso y fantástico de la tierra y aún así siempre habrá alguien que odie con todas sus fuerzas los putos melocotones". Pues eso.



Hace un tiempo, la revista para la que trabajaba habitualmente cerró y el mundo se me vino encima. Resulta que llevaba un tiempo basando toda mi autoestima en el trabajo que realizaba con ellos. Pasé unas semanas bastante malas. Y luego, decidí cambiar.

El primer paso fue empezar a ser activa en mi autoestima en vez de pasiva. No iba a esperar que la autoestima viniera a mí. La autoestima como la felicidad requieren de acción por nuestra parte. Es como esa gente de que se queja de que no le toca la lotería, pero nunca ha comprado un billete para un sorteo. Lo mismo.

El segundo paso fue dejar de compararme con otras personas.
Tengo amigas fotógrafas, a las que trabajar en las semanas de la moda, viendo todo el rato a gente guapa, inteligente y delgada les sienta fatal. Algunas me confiesan que piensan en dejar el trabajo solo para no tener que pasar por eso.
Compararse con otros es una perdida de tiempo y provoca infelicidad. Siempre habrá alguien más guapo, más inteligente, con más talento, más alto que tú. Siempre hay alguien más ¿y qué importa?
Cuando pares de compararte con los demás un tiempo, te darás cuenta de lo absurdo que es.
En serio, probadlo y cuando escuches a alguien quejándose por cosas como "Uh pepito se ha hecho diseñador y dj a la vez, vaya tela" pensarás "si es algo que te gustaría hacer a ti, hazlo y deja de quejarte".

El tercer paso consiste en buscar varias fuentes de autoestima, en vez de depender de una sola cosa. Y además se debe buscar algo inamovible. Algo que este en tu esencia, en lo que eres.
Tratar bien a la gente que te rodea, ayudar a todo aquel que puedas. Superar miedos y ponerte retos nuevos cada día. Decirle a la gente que te rodea las cosas buenas que piensas de ellos. Querer con fuerza. Ser fuerte. Pueden ser muchas cosas. Y cuando das al mundo, sin duda, recibes.

Y el cuarto paso y el más difícil: llevar una vida saludable. Una vida saludable no es eliminar el gluten de tu dieta porque a Miley Cyrus le parece una fantasía. Tampoco hacerte abstemio. Una vida saludable es una vida equilibrada, donde cuides, quieras y respetes tu cuerpo y tu mente. 
Al cuerpo hay que darle alimento, descanso, ejercicio, líquidos, sexo. 
Tu cuerpo y tu mente son tuyos y debes tratarlos como la cosa más preciada que tienes, porque ES la cosa más preciada que tienes. La salud mental empieza por respetarte a ti mismo. Conozco a mucha gente que se critica a si misma como si fuera su peor enemigo. Eso no es saludable, ni es sano, ni es lógico. Y si lo haces, tienes que pararlo. Ya.


La mente también hay que alimentarla: de sueños, de conocimientos, de anhelos y deseos, de pasiones. Esa es la gasolina de la vida. 

El ego y la autoestima, son cosas diferentes. Ser guapo no significa ser feliz. Ser inteligente no significa ser feliz. Tener un don no significa ser feliz. Nadie nos enseña a querernos.
Vivimos rodeados de mensajes que nos dicen lo imperfectos que somos y tenemos que ser capaces de sobreponernos a todo eso.

Porque a veces ser feliz significa levantarte un día y decidir que quieres serlo.